Conoció la libertad, infinita y bella
Abrió su corazón a la maravilla de este mundo
Abrazó el afecto de quienes lo rodearon
Y supo ser feliz con cada amanecer...
Ahora yace sobre el piso, añorando la alegría
Adormece, esperando volver a volar
Con la brisa en el rostro, y el mar a sus pies
Con la música de su propio ser...
Su frágil asomenta quedó inmóvil, sin fuerzas
Sus alas plegadas soportan el dolor
Su cuerpo naufraga en el tormento
Y bucea en la locura su corazón...
Cuantas veces hemos llorado?
Cuantas veces hemos sufrido?
Sólo nos queda seguir...vivir...
Apoyandonos en otros...apoyándome en ti...
Un pasajero extraviado
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