La navegación en esos estrechos canales, no era tarea sencilla, los bancos de corales dominaban el fondo, con sus formaciones caprichosas, imprevisibles, moldeadas por fuerzas naturales en libertad.
Por esa razón, debían ser superados de día, con buena visibilidad, de modo que el vigía de turno pudiera avisorar el camino seguro, dando los alertas a tiempo para corregir el rumbo y de ese modo evitar las zonas de mayor riesgo para el ya desvencijado casco y su quilla.
Esa noche, luego de una larga jornada con mucho viento y oleaje, era indispensable encontrar un lugar para anclar y pasar la noche a buen reparo.
La bahía que avistaron en la margen norte, cumplía con los requisitos para tal fin, pero para llegar a ella debían atravesar el canal, corriendo el riesgo de encallar en alguno de los abundantes bancos de coral, ya no visibles por la avanzada aparición de la oscuridad nocturna.
La margen sur no ofrecía ningun reparo debajo de sus elevados acantilados, con grandes rocas sobresaliendo de la superficie, los cuales eran muy peligrosas por su tamaño, corriendo ya un serio riesgo de ser empujados hacia ellas por los fuertes vientos en contra.
En ese momento la lluvia, previsible desde hacía varias horas, comenzó a caer obstaculizando aun más la tarea del ya agotado vigía.
La orden del capitan indicó continuar la marcha por el mismo rumbo, hasta que una roca submarina hizo estragos en la zona de eslora: el casco estaba herido.
Ahora debían luchar por mantener a raya el nivel de agua en el interior de la bodega, o dedicarse a tapar esa rotura desde el exterior. El capitán tenía que decidir alguna de estas dos opciones, pues no contaba con la tripulacion suficiente para llevar a cabo ambas tareas, y de este modo transcurrian preciosos minutos, mientras el agua ingresaba en el casco de modo incesante.
Al cabo de una hora de indecisión, el nivel del casco ya estaba por debajo de la linea maxima permitida, y la inclinacion de la embarcacion se hacía notar en cubierta.
La tripulación no podía entender la inoperancia de su ya difamado capitán, mientras éste seguía sin salir de su desgastante laberinto interno.
En esas latitudes, la proliferación de varias especies de escualos era tan temida como conocida. Estos depredadores, por otra parte, están obligados a una tenaz búsqueda de fuentes de alimento, debido a su constante actividad.
Al tomar conciencia del inminente desenlace, el capitán ordena el abandono de la embarcación, estando la posibilidad de salvación restringida a la oportunidad de hacerse un lugar en ese único bote salvavidas, con una capacidad menor a la necesaria para albergar a toda la tripulación.
Ahora el capitán debía decidir sobre la suerte de quienes subirían al bote, llevandolo esta situación a una nueva encrucijada, al tiempo que entre la tripulación comenzó una batalla por obtener un lugar en ese ultimo reducto seguro, mientras la autoridad del capitán había abandonado la posibilidad de imponerse.
La sangrienta escaramuza redujo notablemente el numero de tripulantes, no obstante, al subir el ultimo de ellos a la pequeña chalupa, comenzó a deshilacharse una de las cuerdas que la sujetaban, teminando por cortarse, lo cual produjo la brusqueda caida de la misma al mar, desde una altura desmesurada.
Debido al impacto, el piso de la superpoblada embarcación se quebró, manteniendose a flote solo la proa, mientras la popa comenzó rapidamente a desaparecer bajo el agua.
Los escualos que se encontraban en la zona, ya habían detectado una situacion favorable, con grandes posibilidades de saciar esa siempre alerta voracidad.
Los marinos, se acercaron a la escarpada costa, subiéndose a las rocas más cercanas, mas uno de ellos, el capitán, debía decidir si tomaba primero el cofre con su preciado contenido, que aún continuaba visible en la proa de la chalupa, ya condenada al permanecer en el oscuro fondo del canal.
Mientras luchaba con su propia vacilación, se mantenía a flote, entre su ansiado tesoro y las rocas.
Es común ver a los escualos en plena lucha por una presa chica, mas esta vez su voraz apetito pudo ser planemante satisfecho.
1 comment:
Està bueno como vas
describiendo todo manteniendo la tensión y como al remate le das un tono tranquilo a la narración. No sé como explicarlo pero me parece que el estilo tuyo implica un: "Ah! creían que iban a tener un final?...pues No!" Me gustò muchìsimo.
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